
Si has oído hablar sobre las infecciones que trasmiten las mascotas, principalmente las heces de los gatos, a las mujeres en estado de embarazo y las complicaciones qué, a futuro tendrá el bebé, estaríamos hablando de toxoplasmosis congénita.
La toxoplasmosis es una enfermedad ocasionada por el parásito llamado Toxoplasma gondii. Esta infección es muy frecuente en los seres humanos, afectando cerca del 30% de la población total en el mundo. Sin embargo, la frecuencia no es tan relevante como la gravedad de las lesiones que puede llegar a ocasionar, especialmente en pacientes con el sistema inmunológico debilitado y a las mujeres en etapa de embarazo, incluso en las gestantes causa muerte fetal o graves trastornos en la vida postnatal.
¿En qué consiste la toxoplasmosis congénita?
Es la enfermedad de trasmisión vertical, es decir, la infección aguda que se trasfiere de la madre al feto durante la gestación. El T. gondii atraviesa la barrera placentaria e invade las células nucleadas, multiplicándose en el bebé que está en desarrollo, ocasionando daños a su salud y riesgos significativos a futuro.
Aunque se conoce muy bien la biología del parásito todavía hay confusión en algunos aspectos de la toxoplasmosis congénita, no obstante, se cree que es menos frecuente cuando se adquiere la infección en la semana 10 de embarazo y es rara si la infección se ha adquirido antes de concebirse.
¿Cómo se contrae o se contagia?
El parásito se encuentra en todo el mundo y cualquier persona puede infectarse, pero en quienes repercute gravemente es en las mujeres embarazadas, debido al riesgo de transmisión al hijo. Existen diferentes maneras en que una persona puede adquirir esta infección, pero las más comunes son:
Cabe mencionar que esta infección no se contrae por el contacto de persona a persona, tan solo es posible por la vía transplacentaria. Es esencial evitar estas fuentes de infección fundamentalmente durante el embarazo.
¿Quieres conocer más?







