
¿Pensaste que la ligadura de trompas era el punto final? En este blog resolvemos los mitos más comunes sobre esta cirugía, desde el deseo sexual hasta la posibilidad de volver a ser mamá. Con información real y sin tabúes.
Ligarse las trompas es una decisión grande. No solo por lo que implica a nivel físico, sino por todo lo que despierta emocionalmente. Muchas mujeres lo hacen con total seguridad, otras con algo de duda, y algunas, después, se encuentran con una pregunta inesperada: ¿y si algún día quiero volver a ser mamá?
Es ahí donde comienzan a rondar muchas ideas erróneas. ya no vas a poder embarazarte nunca más, se te va a ir el deseo, te llegará la menopausia antes de tiempo… ¿te suena familiar?... Pero tranquila, no estás sola. Y lo mejor muchas de esas ideas son mitos.
El Dr. Luis Alberto Carreño, ginecólogo obstetra, nos aclara varios puntos que toda mujer debería saber antes o después de una ligadura. Para empezar, si un día decides ser mamá de nuevo, sí es posible. Existen opciones como la recanalización de trompas, con tasas de éxito sorprendentes: “Podemos realizar una recanalización con un éxito del 80 al 90%”, explica. Y si no es viable esa vía, la fertilización in vitro también puede ser una alternativa válida, siempre que estés en una edad fértil y sin enfermedades asociadas.
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Otro tema que genera miedo es el deseo sexual. Muchas creen que la cirugía afectará su libido, su placer, su intimidad. Pero la verdad es que no hay relación alguna. Lo dice el doctor con claridad: “No es cierto que produzca pérdida del deseo sexual ni que afecte la libido”. Así que sí, seguirás siendo tú. Tu cuerpo, tu deseo y tu energía siguen intactos.
Y sobre la menopausia, otro mito más para tachar de la lista. Ligarte no acelera el reloj biológico. Tus ovarios siguen funcionando igual, tus hormonas también. “No produce menopausia más precozmente”, asegura el especialista.
¿Y si además te preocupa la cirugía como tal? Respira tranquila. Hoy en día, este procedimiento puede hacerse por laparoscopia, lo que significa que no hay cortes grandes, ni semanas de reposo, ni cicatrices marcadas. Es rápido, mínimamente invasivo y con recuperación sencilla: “Es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que se puede realizar también por laparoscopia”, destaca el doctor.
Así que no, la ligadura de trompas no es el monstruo que te pintaron. Es una opción válida, segura y libre de todos esos miedos que la sociedad arrastra. No te roba nada. Ni tu deseo, ni tu femineidad, ni tus posibilidades futuras. Solo te da algo muy valioso: la capacidad de decidir sobre tu cuerpo con información clara y sin prejuicios. Porque al final, no se trata solo de ligarse o no. Se trata de elegir desde el conocimiento, no desde el miedo. Y eso, amiga, es poder.
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